La araña

La araña

Les he de confesar que duermo con una araña en la cabecera de la cama. Ella esta allí en el parral de la esquina viéndome toda la noche. Al principio me estresaba pensar que ella estaba tan cerca de mi cabeza, pero me estoy esforzando en ser más respetuoso de los seres vivos. Pensar en que «Los bichos también tienen derecho a la vida» me calma mi ansiedad.

Terminé aceptando su presencia en mi cama el día que encontré en su tela de araña un zancudo. Este era el zancudo que me había estado atormentando la noche anterior.

Escribo esta nota para preguntarles a ustedes si sería raro que estuviera soñando con la araña. En el último mes he soñado unas cuatro veces con la araña. En el sueño la araña me protege de algo. La primera vez que la soñé fue cuando encontré el zancudo en su tela. El zancudo estaba apunto de picarme cuando la araña saltó para evitarlo, enredó al zancudo en una bola de seda y se lo llevó a su tela. Todo esto sucedió en mi pecho y yo soñé que lo estaba viendo.

La segunda vez que la soñé fue el día después que regresé de subir el volcán de agua. Esta ocasión regresé tumbado y apenas alcancé la cama. En el sueño vi como la araña entró en mi pantalón por agujero de la rodilla derecha para luego salir con una garrapata envuelta en una bola de seda.

El tercer sueño la araña me salvó de ser atacado por pulgas, que de seguro adquirí cuando rescaté al perro de la calle y lo llevé a la sociedad protectora de animales. No entiendo como pudo ser un sueño si yo no sentí las pulgas antes de irme a dormir o cuando estaba durmiendo. Solo recuerdo ver que la araña entrar entre mis sabanas y luego salir con una colección de pequeñas pelotitas de seda.

El cuarto sueño es el más raro para mí. En este sueño la araña no es protectora, en esta ocasión la araña baja de su esquina en la cabecera colgándose de un hilo de seda hasta que llega a mi oreja. Desde allí empieza a producir un ruido muy agradable como si fuera el sonido de un violín a un volumen bajo, apenas lo escucho. Cuando le pongo atención es como si estuviera interpretando una canción de cuna. Lo más simpático que sucede en el sueño es que la volteó a ver y la araña parece sonreír.

Hay algo que me hace pensar que esto «sueños» no son sueños de verdad. Siento que son sucesos que han pasado mientras yo estoy en el limbo, medio consiente, medio dormido. Por estar en el limbo los tacho de sueños porque es la explicación más sencilla que tengo más a la mano. Lo insólito es que ayer mientras barría mi cuarto encontré prendidas a las cerdas de la escoba una bola grande de seda y varias otras más pequeñitas. Si tuviera que adivinar apostaría a que adentro encontraría una garrapata y pulgas en cada una de las pelotas de seda.

Tal vez ustedes me pueden ayudar a decidir. No sé si sacar la araña al patio o dejarla allí. Mientras yo pretendo ignorar que me esta haciendo soñar y que me arrulla en las noches.


Sobre «La araña»

Este cuento parece inocuo, pero con la araña trato de ejemplificar el potencial de la normalización. Esta es una herramienta muy común utilizada para hacer ver algo muy normal algo que en realidad no lo es.

Sobre la serie «Historias sin futuro»

Para marzo del 2018 les traigo la serie «Historias sin futuro». Una colección de narraciones cortas que describen a personas o situaciones. Estas narraciones las empecé a escribir con la intención de practicar, de ejercitar los músculos creativos y generar un proceso con la esperanza de que se convierta en hábito. Les agradezco su visita y como lo he hice con los post de enero y febrero voy a recopilarlos en un chapbook para que ustedes puedan descargar.

Si quieres descargar Hojarasca, el chapbook de Febrero pincha aquí.

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