Hojarasca

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Un poema sobre la hojarasca, las estaciones, y el vivir con los sentidos.

Hojarasca

Así como la primavera y el verano traen consigo la lluvia y la toalla,
el otoño y el invierno traen consigo el frío y la cobija.
Siento que podría nombrar la estación con solo escuchar el andar de la gente.
La primavera sería delatada por los charcos.
El verano lo reconocería por las chanclas.
El otoño me diría su nombre con el crujir de las hojas.
Mientras que el invierno el silencio lo cantaría todo.

Comentarios del autor de hojarasca

El poema reflexiona en las estaciones de clima. En lo que traen, en lo que nos obligan a utilizar. Reflexiona también en el cambio de sonidos que nosotros producimos en reacción a las estaciones del clima. Tomando en cuenta únicamente el caminar, nuestro perfil acústico cambia en sincronía con las estaciones*. El charquear, el chancletear, el crujir de la hojarasca y el silencio profundo son parámetros poéticos que podemos utilizar para inferir la estación del clima. **

Las fotos surgen en contestación a la actividad que lleva a la gente a ver como cambian de color ciertas especies de arboles. Los “leaf-peepers” pasan horas hipnotizados viendo el cambio de color de las hojas antes de que se conviertan hojarasca. Los encuentras en las orillas de las carreteras, con las cámaras viendo hacia arriba. Este colorido impresionante también se encuentra a la orilla de la casa, con las cámaras viendo hacia abajo, solo hay que vivir con los sentidos.

 

*(Huy, todos vivimos en sincronía con la naturaleza. Hasta el más acérrimo defensor de lo urbano no lo podrá negar. Solo falta mostrar que hay intensión de vivir en sincronía.)

**Algún otro día me animaré a comentar sobre los efectos devastadores que traerá el cambio climático para países dependientes económicamente y culturalmente de la agricultura como los es Guate.

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