Boliche

Una entrevista con el campeón de boliche Ignacio Salvador, alias Deca campeón.

El Deportivista

Guatemala de la Asunción, 20 de enero del 2078

 

“Me motivan los tacos, las chuzas y un buen sombrero.”

Ignacio Salvador es el nombre oficial del Deca. Según él nos cuenta son pocos los que conocen el verdadero nombre del campeón. A él le cortaron la cabeza pero aún seguía vivo, como lo explica el Deca ,“ por la destreza de un médico terco que no me quería dejar morir es que estoy donde estoy”. Durante nuestra platica no fue difícil no notar la serie de tubos y alambres que le salen del torso y caen enfrente a su cuerpo similar a la caída de una tupida bárbara. Su cabeza descansa, viendo hacia el frente, sobre el antebrazo izquierdo como si chinearan a un bebé. Yo conocí al campeón de boliche cuando yo era pequeño y esta vez me permitió entrevistarlo en una taquearía al final de la avenida Bolívar. Quedamos de juntarnos a almorzar y aprovechar el tiempo para entrevistarlo. Yo estaba interesado en aprender como alguien había logrado resucitar un deporte olvidado por su propia cuenta. Durante la entrevista no pude dejar de notar la dexteridad con la que el Deca campeón comía sus tacos. Aunque un par de veces la mano condujo el taco por encima de los hombros, se detenía por un momento y pronto lo bajaba a la boca que descansaba sobre la mano izquierda.

Bueno la primera pregunta que tengo es una pregunta fácil, para calentar motores. ¿Qué lo motiva a levantarse en la mañanas?

A mi me motivan los tacos, las chuzas y ponerme un buen sombrero. Si lo mira de un punto de vista más general mis motivaciones se podría traducir a: me gusta la buena comida, lo que hago y estar vivo un día más.

“Fue por destreza de un médico terco que no me quería dejar morir es que estoy donde estoy.”

¿Cuéntenos cómo se inicio en este deporte?

Pues yo no nací jugando boliche, yo crecí practicando jai alai, el deporte vasco que se juega con una cesta curvada y una pelota que se lanza contra un paredón. No es un deporte muy común. Fue practicando este deporte cuando me accidente. Una de las cestas, me cortó el esternocleidomastoideo y me separó la clavícula. La herida fue grave pero la infección que me dio después fue peor. Fue por la destreza de un médico terco que no me quería dejar morir es que estoy donde estoy. Durante mi recuperación me tenían jugando boliche. Esto era para practicar mi coordinación mano-ojo. Primero jugaba sobre una mesa y luego en un corredor. Además de hacerme practicar mis movimientos con la mano encontré que tenía una destreza natural para el boliche, lo cual no sabía que tenía. Yo nunca había jugado boliche antes. Después, cuando salí de mi recuperación, busque trabajo en un boliche, el único que existe en Guatemala. Ellos al principio no me querían contratar, pues verá, el negocio no era muy rentable en ese entonces. Fue allí donde se me ocurrió dar clases, cursos de vacaciones, repartir volantes en colegios para atraer celebraciones en el boliche y potenciales clientes a quien enseñarles. Poco después de que empecé los dueños vieron que yo estaba aumentándoles la clientela me contrataron. Me dieron tiempo de practica gratis, unas horas de coordinador del lugar y oficializaron mi puesto como maestro de boliche. Fue allí cuando me empecé a mejorar mi juego a grandes pasos. Fui de apenas rascar 200 puntos a lograr el punteo máximo de 300 consistentemente.

¿Cuántas veces has logrado ser campeón de la liga de boliche y tiene eso algo que ver con tu apodo Deca campeón?

Gracias por preguntármelo esa es una de los grandes desentendidos que hay de mi y espero que esta publicación ayude a aclarar un poco este tema. Yo he sido campeón de la liga de boliche tres veces.

No son muchas veces. ¿Cómo explicas el prefijo Deca antes de campeón en tu apodo? ¿Eso significa 10 en romano?

Es cierto que es un prefijo que significa 10, pero no es romano. Es en latín, el idioma que hablaban los romanos. La verdad es que me dicen el Deca campeón porque cuando era joven me decapitaron quirúrgicamente a causa del accidente de jai alai que le comentaba.

Oh, ya veo. ¿Qué es lo mejor que le a pasado en el boliche y qué es lo peor?

Bueno, lo mejor que me ha pasado es poner el nombre de mi patria en alto. He tenido la oportunidad de viajar a lugares distantes, lugares que no me hubiera imaginado nunca visitar y para jugar boliche que es lo mejor.

Y ahora para serle completamente honesto, lo peor que me ha pasado fue durante un día de practica. Esto es tan embarazoso que hasta me da pena contarlo, pero allí va. Esto me pasó hace como cuatro años. Ese día practiqué por tres horas en la mañana, antes de empezar a trabajar. Después me fui a la universidad toda la tarde hasta bien noche y luego regresé a de nuevo a practicar unas tres horas más. Yo estaba estresado por el examen que se venía en dos días. Agregando, las preocupaciones del trabajo y complicarlo todo estaba teniendo dificultades con mi novia de ese momento. Pues estaba en la segunda sesión de practica ya casi para terminar la partida, y recuerdo que mis ojos se me estaban cerrando del cansancio y apenas sabía lo que estaba haciendo. Me cuadré para lanzar, di los cuatro paso del lanzamiento oficial y de pronto me percaté que mi vista estaba muy cerca a la línea de falta. Para cuando me di cuenta ya era muy tarde para parar, mi brazo completo estaba en movimiento. Traté de detener mi brazo pero no pude la inercia hizo el resto. Lancé mi cabeza en vez de la bola de boliche. Se puede imaginar eso. No sé en que estaba pensando. No sé porque no me di cuenta cuando agarré la bola de boliche con la mano equivocada. Nunca lanzo con la izquierda. Supongo que estaba tan cansado que ni siquiera sabía lo que estaba haciendo. Si no es por este cable gris de aquí —hizo un movimiento de ojos indicando el cable que colgaba a su derecha— mi cabeza hubiera salido rodando por la pista de lanzamiento. Inclusive con el cable conectado a mi cabeza, esta rebotó varias veces en la madera y el tirón de regreso. Cuando el cable se extendió completamente hizo que mi cabeza regresara instantáneamente. Este movimiento de regreso causó que se me quemara el pelo con la fricción que hizo con el suelo. Pues desde ese día me pongo tape en estos dos dedos, pero en mi mano izquierda —el Deca campeón levantó su mando derecha y movió sus dedos índice y el medio.—

“No le veo ningún futuro al boliche y a muchos otros deportes. A las nuevas generaciones no les interesa el deporte, son unos vagos.”

¿Cuál es el futuro del boliche?

¿Qué futuro? No le veo ningún futuro al boliche y a muchos otros deportes. A las nuevas generaciones no les interesa el deporte son unos vagos. Prefieren embarcarse en travesías interneticas que no los llevan a nada, a ningún lado y ni siquiera les aumenta el ritmo cardíaco. El internet ha sido un gran invento pero ha causado tanto daño de manera directa e indirecta. Lástima que término la entrevista de esta manera pero me tengo que ir a preparar para la mi siguiente clase.


 

Últimamente he estado leyendo muchas entrevistas, sobre analizándolas pensé que muchas de las respuestas estaban precocinadas. Sentí que eran respuestas muy atinadas y se me ocurrió escribir una historia con lo opuesto. Boliche es una historia de una entrevista donde las respuestas no son las que uno piensa escuchar.

 

Sobre la serie «Historias sin futuro»

Para marzo del 2018 les traigo la serie «Historias sin futuro». Una colección de narraciones cortas que describen a personas o situaciones. Estas narraciones las empecé a escribir con la intención de practicar, de ejercitar los músculos creativos y generar un proceso con la esperanza de que se convierta en hábito. Les agradezco su visita y como lo he hice con los post de enero y febrero voy a recopilarlos en un chapbook para que ustedes puedan descargar.

 

Si quieres descargar Hojarasca, el chapbook de Febrero pincha aquí.

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